En muchos idiomas, un adjetivo simplemente concuerda con el sustantivo en género y número, y nada más. El alemán es un poco más exigente: un adjetivo colocado directamente delante de un sustantivo (no después de una forma del verbo «ser») debe llevar una terminación que refleje tres cosas a la vez: el género del sustantivo (masculino/femenino/neutro), su caso (Nominativ, Akkusativ, Dativ, Genitiv) y su número. Esto se llama Adjektivdeklination, la declinación del adjetivo, y es uno de los temas de B1 que recompensa la práctica sistemática por encima de la memorización mecánica.
La clave no está en memorizar tablas enormes, sino en captar una sola idea: la oración debe «mostrar» con claridad el género y el caso exactamente una vez, ya sea a través del artículo (der/die/das o ein/eine) o a través de la propia terminación del adjetivo si el artículo falta o es ambiguo. El conjunto de terminaciones que se usa depende de cómo se reparta esa tarea entre el artículo y el adjetivo.
Hay tres situaciones. Primera: después de un artículo definido claro como der, die, das o diese, el artículo ya ha mostrado el género y el caso, así que el adjetivo solo necesita una terminación débil y neutra, ya sea -e o, en la mayoría de los casos, -en; dices der große Mann pero den großen Mann. Segunda: después de un artículo indefinido como ein, kein o mein —que en el Nominativ masculino y neutro no llevan una terminación clara propia (ein, no einer ni eines)—, el adjetivo tiene que compensar esa terminación faltante, así que dices ein großer Mann (el adjetivo toma la -er que el artículo debería haber mostrado) pero eine große Frau (eine ya es claro, así que el adjetivo solo toma -e). Tercera: sin ningún artículo, el adjetivo por sí solo carga con toda la responsabilidad, tomando terminaciones «fuertes» que se parecen a las del propio artículo definido, como en guter Kaffee o kalten Tee en el Akkusativ.
El error más común es tratar al adjetivo alemán como si tuviera una única terminación fija, usada de la misma manera en cada oración sin importar el artículo o el caso; por ejemplo, «Ich sehe der große Mann», ignorando la diferencia entre el Nominativ y el Akkusativ. Recuerda la regla de oro: revisa primero el artículo. Si muestra claramente el género y el caso, el adjetivo solo toma -e o -en; si es ambiguo o está ausente, el propio adjetivo debe cargar con esa información.