Cuando colocas un adjetivo directamente delante de un sustantivo en alemán, no solo concuerda con el género del sustantivo, sino que también cambia según el caso gramatical del sustantivo, según si el sustantivo es el sujeto (Nominativ) o el objeto directo (Akkusativ), y según qué tipo de artículo lo precede, todo a la vez.
¿Por qué se molesta el alemán con esto? Porque el alemán es una lengua fuertemente flexiva: el orden de palabras por sí solo no siempre te dice quién le hace qué a quién; las terminaciones sí. Oír der schöne Mann te dice que Mann es el sujeto; oír den schönen Mann te dice que es el objeto, aunque el resto de la oración se reorganice.
La buena noticia en este nivel: aún no necesitas la tabla completa (que también cubre Dativ y Genitiv, que vienen más adelante), solo dos patrones.
Patrón uno, después de un artículo definido (der/die/das): el propio artículo ya señala el género y el caso con claridad, así que el adjetivo solo necesita una terminación débil y ligera —en su mayoría -e, salvo -en en el plural y en el masculino Akkusativ, ya que den es la única forma de artículo definido que realmente cambia ahí.
Patrón dos, después de un artículo indefinido (ein/eine): el ein masculino y el ein neutro se ven idénticos y no dan ninguna pista sobre el género por sí solos. Así que el adjetivo tiene que cargar esa información en su lugar, tomando una terminación fuerte que imita la señal faltante: ein schöner Mann (la -er hace eco de der), ein schönes Kind (la -es hace eco de das).
Aquí es donde los estudiantes tropiezan con más frecuencia: es tentador tratar ein y eine como una sola palabra fija y olvidar que el adjetivo que les sigue debe compensar el marcador de género ausente del artículo. Un error muy común es decir ein schöne Mann, copiando erróneamente la terminación femenina de eine, en lugar de la correcta ein schöner Mann. Regla práctica: verifica si el propio artículo ya hace obvio el género; eso te dice si es el artículo o el adjetivo el que lleva la terminación.