El alemán es famoso por generar palabras nuevas casi sin límite, tomando rara vez préstamos de otros idiomas, mediante dos mecanismos principales: la composición (Komposition), que fusiona dos o más palabras independientes en una nueva palabra, y la derivación (Derivation), que añade sufijos o prefijos a una raíz existente. Dominar estos dos mecanismos desbloquea miles de palabras compuestas o derivadas sin memorizar cada una individualmente, porque su significado puede construirse lógicamente a partir de sus partes.
En la composición, la regla decisiva es que la última palabra de la cadena determina tanto el género gramatical como el significado central de todo el compuesto, mientras que todo lo que va antes funciona como un modificador. der Schlüssel (la llave) unido a die Tür (la puerta) no da "la puerta de la llave", sino der Türschlüssel: una llave específicamente para la puerta, que toma el género masculino de Schlüssel por ser el elemento final. Esto significa que la mejor estrategia para descifrar una palabra alemana larga y desconocida es leerla de derecha a izquierda: identificar primero la palabra central al final, y luego ir superponiendo los significados modificadores de las palabras que la preceden. Incluso una palabra intimidante como Lebensversicherungsgesellschaft se descompone con facilidad en Gesellschaft (compañía), especificada por Versicherung (seguro), especificada a su vez por Leben (vida): una compañía de seguros de vida.
La derivación funciona de otro modo: sufijos como -ung, -heit, -keit, -schaft y -tion convierten verbos o adjetivos en sustantivos, y prácticamente todos los sustantivos producidos así son femeninos, una regla lo bastante fiable como para confiar en ella sin memorizar el género caso por caso. Prefijos como ver-, ent-, be-, zer- y er- se adhieren a los verbos y pueden cambiar el significado de forma radical: kaufen ("comprar") se convierte en verkaufen ("vender"); brechen ("romper") se convierte en zerbrechen ("romper por completo, hacer añicos"). Es importante que, a diferencia de los prefijos separables como auf- o mit-, estos prefijos nunca se desprenden del verbo y nunca toman ge- en el Partizip II: verkauft, no geverkauft, una distinción que muchos estudiantes confunden entre prefijos separables e inseparables.
El otro error común es intentar memorizar cada compuesto como una unidad aislada en lugar de entrenar la vista para descomponerlo en partes familiares, una habilidad que ahorra horas de práctica de vocabulario y convierte las palabras largas en una fuente de confianza en lugar de temor.