Los números en alemán no son una lista al azar que haya que memorizar uno por uno: siguen un patrón claro y lógico que necesitarás constantemente para decir tu edad, pagar algo, dar un número de teléfono o reservar una cita. Aprender el patrón una sola vez te ahorra tener que memorizar cada número por separado.
Del cero al doce, los números son palabras independientes sin una lógica compartida, así que simplemente apréndelos tal como son: null, eins, zwei, drei, vier, fünf, sechs, sieben, acht, neun, zehn, elf, zwölf. Del 13 al 19 la regla es simple: toma el dígito y añádele zehn ("-teen"), como en vierzehn (14 = cuatro + diez). Ojo con dos pequeñas irregularidades: sechzehn (16) pierde la s de sechs, y siebzehn (17) pierde la última sílaba de sieben.
Las decenas del 20 al 90 tienen sus propias terminaciones (zwanzig, dreißig, vierzig...), y aquí viene lo clave: los números compuestos entre 21 y 99 se forman con las unidades antes de las decenas. El número 21 es einundzwanzig — literalmente "uno-y-veinte" — con la unidad dicha antes de la decena, el mismo orden que muchas lenguas usan al decir los números en voz alta, solo que escrito como una única palabra fusionada, sin espacios: ein+und+zwanzig, en lugar de tres palabras separadas.
Si tu propia lengua ya dice la unidad antes de la decena, este patrón te resultará familiar — básicamente solo tienes que aprender las palabras y pegarlas en una sola palabra compuesta. Para los precios, el número va directamente antes de Euro, sin -s de plural por grande que sea el número: fünfzehn Euro (15 euros). Los números de teléfono, en cambio, se leen dígito por dígito y no como un único número grande, porque ahí un error cuesta más caro: null-eins-sieben... dichos de a un dígito por vez, no como si leyeras un número en millones.
Dos errores son especialmente comunes: olvidar fusionar el número compuesto en una sola palabra y escribirlo como palabras separadas, o confundir sechs (seis), sechzehn (16) y sechzig (60), ya que comparten la misma primera sílaba y solo se diferencian en la terminación — una trampa que atrapa a los principiantes sobre todo en el alemán hablado rápido.